¿Por qué desinvertir?

Ya no es necesario que nos convenzan los científicos de que la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo, y el gas es lo que causa el cambio climático—temperaturas elevadas, tormentas cada vez más violentas, y sequías extendidas que contribuyen a un alza en el precio de los alimentos, la escasez del agua, la subida en el nivel del mar, muertes repentinas de plantas y animales, y una mayor competencia por recursos que son cada vez más escasos.  Ya vemos los resultados—la Super-tormenta Sandy, sequías en el medio-oeste del país, olas de calor sin precedentes.

Si pudiéramos dejar de quemar combustibles fósiles, lo haríamos.  Pero tenemos manejar nuestro auto al trabajo, tenemos que calentar y enfriar nuestros hogares, y tenemos que cocinar nuestra comida.

Existen alternativas—como energía eólica, solar, y geotérmica—que no emiten los gases de efecto invernadero que atrapan el calor, como el dióxido de carbono, que están calentando al planeta.  Además, sabemos que hay unas grandes oportunidades para usar la energía que usamos con mayor eficiencia.  Pero mientras la energía siga siendo relativamente barata,  ¿para qué cambiar?

Los científicos se están volviendo más desesperados al advertir que si  nuestras emisiones de gases invernaderos  no comienzan a disminuir  a un ritmo constante  para el año 2016,  induciremos unos momentos críticos ecológicos que no podremos revertir.

Entonces, si sabemos que tenemos que dejar de quemar combustible fósiles, ¿por qué no lo hacemos?  Porque las compañías de combustibles fósiles gastan miles de millones en cabildear al Congreso para que no haga nada y en confundir al público sobre los efectos de sus productos.  Y les resulta.  Sus ganancias enormes y influencia excesiva nos llevan rumbo a la destrucción del planeta.

Hay un nuevo movimiento de individuos, universidades, instituciones religiosas, compañías, y ciudades de desinvertir—retirar su dinero—de acciones, bonos, y otras inversiones en combustible fósiles.  Invertir en compañías de petróleo y carbón era una cosa segura hace un tiempo, y se aceptaba como parte de la mayoría de las carteras de inversiones y fondos de pensión estadounidenses.  Pero con la inmensa amenaza del cambio climático y una variedad de nuevas opciones energéticas  disponibles a precios competitivos disponible, invertir en petróleo, gas natural, y carbón no es solamente económicamente arriesgado—es inmoral.

Washington, DC es una líder nacional en un movimiento mayor de ciudades sostenibles.  En 2011, bajo el liderazgo del alcalde Vincent Gray, agencias de la ciudad organizaron la iniciativa un DC Sostenible, (Sustainable DC) que busca crear comunalmente un plan para transformar a Washington, DC  en “la ciudad más sana, más verde y más habitable en todos los EEUU.”  Y en marzo del 2013, el gobierno del Distrito, ya un consumidor destacado de energía renovable, firmó un contrato para usar energía eólica para 100 por ciento de sus necesidades  eléctricas.

En pocas palabras, está claro que DC entiende este mensaje. Nuestros líderes sólo necesitan apoyo y oreintación en tomar este próximo paso.

Si el gobierno federal no cierra la llave del flujo de subsidios para combustibles fósiles que causan cambios cada vez más extremos en el clima, ciudades como el Distrito de Columbia pueden y tienen que retirar sus inversiones en combustibles fósiles, dando un ejemplo del valor que la Casa Blanca y el Congreso necesitan para hacer lo debido para los Estadounidenses, ahora y en el futuro.

 

It’s time to stop investing in climate change.

DC Divests its pension fund!

 

1,860 signatures

Petition to the DC Council: Stop investing in fossil fuel companies

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